La pasión por lo único
Todo comenzó con una pasión compartida. Mi mamá siempre fue amante del mate, no solo como bebida, sino como un ritual y un espacio de conexión. Crecí inmersa en esa cultura: en las tardes de conversación, en el acto de compartirlo y en todo lo que conlleva ese momento. Con el tiempo, ese amor por el mate derivó en algo más: la necesidad de expresarlo. Comencé a pintar y a plasmar en ellos lo que sentíamos. No eran producciones, eran creaciones personales; los mates se multiplicaban en casa, cada uno cargado de historias y significado.
Un día nos preguntamos: ¿por qué no hacer que otros vivan esa misma experiencia?, ¿por qué no permitir que cada persona tenga un mate que refleje quién es y cómo vive su propio ritual? Así nació M&H Mates (madre e hija), nuestro emprendimiento: la fusión perfecta entre la tradición matera y el arte personalizado.
Cada pieza que llega a manos de nuestros clientes es el resultado de un proceso minucioso. Compramos mates de algarrobo —una madera que honra la tradición mendocina— y desde ahí comienza nuestro trabajo. Tratamos la madera, la lijamos con precisión y le aplicamos capas protectoras para impermeabilizarla sin que pierda su esencia.
Después llega la magia: los diseños pintados a mano con acrílico. Aquí no hay moldes ni producciones en serie; cada trazo es único. El cliente elige el estilo, la temática y la historia que desea contar, y nosotras adaptamos esa visión al mate de forma completamente manual. Finalmente, el barnizado sella el diseño y lo protege para asegurar su durabilidad.
En un mundo de producción masiva, ofrecemos lo opuesto: una personalización genuina. Nunca habrá dos mates iguales, y no lo decimos como un simple lema, sino porque cada uno está hecho a mano, con cuidado, pensando en quién lo va a usar y en las vivencias que compartirá con él.
Trabajar desde Mendoza no es casualidad. Nuestra región tiene una relación profunda con el mate: está en nuestra cultura, en nuestras costumbres y en las charlas en plazas y viñedos. Los mates de algarrobo conectan con esa raíz, y nuestros diseños reflejan el entorno que nos rodea: las montañas, los colores locales e historias de la zona. Cada pieza es un puente entre la tradición y la identidad de su dueño.
Si eres de los que creen que los detalles importan y que lo único vale más que lo masivo, te invitamos a tener tu propio mate. Uno que sea completamente tuyo, pintado a mano e irrepetible. Porque un mate personalizado no es solo un objeto: es una conexión.